¿Porque hay lo que hay?
Los artículos que se publican en las distintas categorías fueron elegidos simplemente porque en algún momento presente o pasado sorprendieron o emocionaron al autor del blogg.
Entonces pasaron a formar parte de las huellas del pasado y seguramente de ingredientes del futuro.
"LA VIDA SIEMPRE SERÁ LO BASTANTE MALA PARA QUE NUNCA DESAPAREZCA EN EL HOMBRE EL DESEO DE ALGO MEJOR·" Máximo Gorki
viernes, 26 de diciembre de 2008
"Bochornoso: nuevo pacto de silencio"
03.11.2008
La historia se repite. Antes fueron el ex jerarca nazi Priebke, el ex agente de inteligencia Florido; hoy los dirigentes sindicales procesados por corrupción y defraudación al Estado devenidos en periodistas. Florido continúa con su programa televisivo como si nada hubiera sucedido y los concejales y figuras "representativas" de la localidad participan de su programa.
Seguramente habrá quienes adjudiquen estos hechos a la casualidad y tilden de siniestros manipuladores dialécticos a quienes vemos estas situaciones íntimamente vinculadas.
De no ser por la valentía de un periodista aislado, Santiago Rey, el representante de Massera podría haber accedido al cargo de defensor del Pueblo de Bariloche. Sin embargo, los rumores previos eran muy fuertes. Hasta hubo anticipos públicos de lectores que presumían acerca de las actividades de Jalil en Bariloche durante la década del ´80.
Es notable que ninguno de los políticos, periodistas y ciudadanos nacidos y criados en Bariloche, tan afectos de las anécdotas e historias de la ciudad, aportara algún antecedente acerca de las actividades de Jalil.
Sin embargo, considero que la responsabilidad fundamental por este lamentable hecho le cabe a los concejales barilochenses y a quienes participaron en la redacción de la nueva Carta Orgánica de la ciudad.
¿Por qué afirmo esto? Porque la figura de defensor del Pueblo debería haber surgido del voto directo de los habitantes de Bariloche, sin la injerencia de los partidos políticos. La maniobra violatoria de la esencia de la figura del defensor del Pueblo -su independencia del Estado y de los partidos- comienza cuando en la Carta Orgánica se determina que el Concejo Deliberante tendrá la potestad de su elección. Y continúa hoy cuando la determinación de la terna responde a nuevas roscas políticas. Es el pueblo quien deber elegir su defensor y no quienes sistemáticamente se llenan la boca con la palabra "democracia" pero bloquean todas las posibilidades de instrumentar mecanismos de democracia directa.
Ahora los concejales se rasgan las vestiduras e intentan ponerse en primera fila ante las cámaras de televisión y los micrófonos de las radios para afirmar "yo no lo voté a Jalil". Las actas del Concejo impedirán a la justicialista Silvana Camelli, al edil del ARI, Darío Rodríguez Duch; del PPR, Daniel Pardo; de los radicales Laura Alves y Claudio Otano; y al propio presidente del Concejo, Darío Barriga (SUR) desmentir su apoyo a que Jalil formara parte de la terna.
El mismo Concejo que nombró a Rodolfo Florido, un ex integrante de los servicios de inteligencia del Estado como secretario de Prensa del cuerpo podría haber consumado la designación de un dirigente masserista como defensor del Pueblo.
Los medios de comunicación ratificarán asimismo que ninguno de los restantes concejales levantaron su voz denunciando los rumores existentes y que eran "vox pópuli"
La enorme desconfianza en el Concejo Deliberante generada por estos hechos exige una mirada distinta acerca de los caminos a adoptar para la elección del defensor del Pueblo.
Cualquiera sea la decisión que el Concejo Deliberante adopte como metodología para resolver el conflicto suscitado será seguramente cuestionada e impugnada por la ciudadanía.
Hay un solo camino posible para salvar semejante bochorno y darle legitimidad a la figura de defensor del Pueblo: que el pueblo elija a su defensor por votación directa. Creo que este es el sentimiento mayoritario que hoy se expresa en la comunidad y entiendo que las distintas organizaciones de la sociedad civil deberían impulsar una convocatoria para que el pueblo tomé en sus propias manos la elección de su defensor.
Ángel Vainstein
La historia se repite. Antes fueron el ex jerarca nazi Priebke, el ex agente de inteligencia Florido; hoy los dirigentes sindicales procesados por corrupción y defraudación al Estado devenidos en periodistas. Florido continúa con su programa televisivo como si nada hubiera sucedido y los concejales y figuras "representativas" de la localidad participan de su programa.
Seguramente habrá quienes adjudiquen estos hechos a la casualidad y tilden de siniestros manipuladores dialécticos a quienes vemos estas situaciones íntimamente vinculadas.
De no ser por la valentía de un periodista aislado, Santiago Rey, el representante de Massera podría haber accedido al cargo de defensor del Pueblo de Bariloche. Sin embargo, los rumores previos eran muy fuertes. Hasta hubo anticipos públicos de lectores que presumían acerca de las actividades de Jalil en Bariloche durante la década del ´80.
Es notable que ninguno de los políticos, periodistas y ciudadanos nacidos y criados en Bariloche, tan afectos de las anécdotas e historias de la ciudad, aportara algún antecedente acerca de las actividades de Jalil.
Sin embargo, considero que la responsabilidad fundamental por este lamentable hecho le cabe a los concejales barilochenses y a quienes participaron en la redacción de la nueva Carta Orgánica de la ciudad.
¿Por qué afirmo esto? Porque la figura de defensor del Pueblo debería haber surgido del voto directo de los habitantes de Bariloche, sin la injerencia de los partidos políticos. La maniobra violatoria de la esencia de la figura del defensor del Pueblo -su independencia del Estado y de los partidos- comienza cuando en la Carta Orgánica se determina que el Concejo Deliberante tendrá la potestad de su elección. Y continúa hoy cuando la determinación de la terna responde a nuevas roscas políticas. Es el pueblo quien deber elegir su defensor y no quienes sistemáticamente se llenan la boca con la palabra "democracia" pero bloquean todas las posibilidades de instrumentar mecanismos de democracia directa.
Ahora los concejales se rasgan las vestiduras e intentan ponerse en primera fila ante las cámaras de televisión y los micrófonos de las radios para afirmar "yo no lo voté a Jalil". Las actas del Concejo impedirán a la justicialista Silvana Camelli, al edil del ARI, Darío Rodríguez Duch; del PPR, Daniel Pardo; de los radicales Laura Alves y Claudio Otano; y al propio presidente del Concejo, Darío Barriga (SUR) desmentir su apoyo a que Jalil formara parte de la terna.
El mismo Concejo que nombró a Rodolfo Florido, un ex integrante de los servicios de inteligencia del Estado como secretario de Prensa del cuerpo podría haber consumado la designación de un dirigente masserista como defensor del Pueblo.
Los medios de comunicación ratificarán asimismo que ninguno de los restantes concejales levantaron su voz denunciando los rumores existentes y que eran "vox pópuli"
La enorme desconfianza en el Concejo Deliberante generada por estos hechos exige una mirada distinta acerca de los caminos a adoptar para la elección del defensor del Pueblo.
Cualquiera sea la decisión que el Concejo Deliberante adopte como metodología para resolver el conflicto suscitado será seguramente cuestionada e impugnada por la ciudadanía.
Hay un solo camino posible para salvar semejante bochorno y darle legitimidad a la figura de defensor del Pueblo: que el pueblo elija a su defensor por votación directa. Creo que este es el sentimiento mayoritario que hoy se expresa en la comunidad y entiendo que las distintas organizaciones de la sociedad civil deberían impulsar una convocatoria para que el pueblo tomé en sus propias manos la elección de su defensor.
Ángel Vainstein
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